Tres cajas que no deberían confundirse
La empresa puede ser rentable y, aun así, el patrimonio personal del empresario estar desordenado. Es frecuente que la mayor parte de la riqueza dependa del mismo negocio que genera los ingresos familiares. Esa concentración puede pasar desapercibida porque la empresa se vive como un proyecto propio, no como un activo más.
El primer paso no consiste en contratar nada. Consiste en construir tres inventarios separados: qué pertenece y necesita la empresa, qué sostiene el día a día familiar y qué recursos están destinados a objetivos patrimoniales de medio y largo plazo.
El mapa mínimo
Una fotografía útil debe mostrar activos, deudas, liquidez, compromisos, coberturas y objetivos. No hace falta empezar con una valoración perfecta; hace falta que ninguna decisión relevante quede fuera.
- Tesorería operativa y reservas del negocio.
- Ingresos y gastos personales recurrentes.
- Ahorro, inversiones, inmuebles y participaciones empresariales.
- Deudas, avales y compromisos futuros.
- Protección familiar y continuidad del negocio.
- Objetivos con fecha: vivienda, educación, jubilación, sucesión o venta de la empresa.
De la fotografía al plan
Cada objetivo necesita una cantidad aproximada, una fecha y un grado de prioridad. Ese trabajo permite decidir qué parte del patrimonio debe permanecer líquida y qué parte puede asumir un horizonte más largo.
La CNMV recomienda definir objetivos, plazo y riesgo antes de elegir un producto. Aplicado al empresario, esto exige mirar la cartera completa y también la exposición económica que ya representa su negocio.
- Separar primero la liquidez de empresa y familia.
- Evitar que una sola decisión concentre todo el riesgo.
- Coordinar financiación, protección e inversión.
- Fijar una revisión anual y revisiones extraordinarias ante cambios importantes.
La pregunta decisiva
Si la empresa dejara de generar ingresos durante un periodo, ¿qué decisiones personales quedarían comprometidas? La respuesta revela cuánto depende el plan familiar del mismo riesgo empresarial y qué conviene ordenar primero.
Preguntas frecuentes
¿Debo sacar dinero de la empresa para organizar mi patrimonio?
No existe una respuesta general. Primero hay que conocer las necesidades del negocio y las implicaciones jurídicas y fiscales. Cualquier decisión concreta debe revisarse con los profesionales correspondientes.
¿Con qué frecuencia debería revisar el mapa?
Al menos una vez al año y siempre que cambien de forma relevante los ingresos, la estructura societaria, la familia, la deuda o los objetivos.